Después de una semana de lluvia, disfrutando de Magali, Antoine y Ariel, volvió a salir el sol y con él empezamos a pedalear.

Yo creía que después de tanto tiempo de descanso y buen comer, subiría la cuestas que nos quedaban en Córcega como una bala, pero… madre mía que cuestas… hasta ahora, aunque muchas, eran bastante amables, pero éstas… ¡¡madre  mía!!… mi corazón no daba a vasto  y en más de una de ellas un simpático pitido procedente de los pulmones me hizo parar para coger aliento.

Parece que el calorcito que nos dejó remojarnos en la playa hace una semana se fue y ha llegado la nieve y el frío…

Y como recompensa del día, pasamos la noche en el Parque de Bomberos  de Sartenne, mientras el viento de la noche hacía volar los árboles y el frío helaba los caminos.

Nos tuvimos que levantar muy tempranito… todavía de noche comenzamos a pedalear la última subida que nos quedaba en Córcega. Esa fue la condición para dormir bajo techo, al jefe no le hacía mucha gracia ver a gente externa al Parque, así que nos teníamos que ir antes de que él llegara.

Hasta el último día Córcega nos regala paisajes de alta montaña…

Y leones de roca en el mar.

Por la carretera nos encontramos con un ciclista aventurero muy conocido en Cerdeña. Amputado por encima de la rodilla, hace viajes en bici, kayak, vivió un año en un barquito en Andalucía y ha escrito algún libro. Nos avisó que en las próximas semanas habría un fuerte viento del noroeste… el Mistral.

Llegamos a Bonifacio a tiempo para coger el barco de las 14 horas. La salida de este puerto es muy bonita, porque se ven  acantilados y las casas construidas en ellos, típicas de esta ciudad.

Tan solo una hora de pedaleo en Cerdeña y sentimos la suavidad de su paisaje y el calor de su gente. Nos damos cuenta que hemos cambiado de país cuando en el sitio que elegimos para dormir (un porche perfecto que nos protege del fuerte viento y de la lluvia), vemos que a las 21 horas (impensable en Córcega) hay una actividad: “Taller Creativo”… así que nos toca esperas unas cuatro horas a que aparezca alguien para pedirle permiso. Y al fin llegaron unas simpáticas señoras, con las que estuve haciendo manualidades de navidad mientras Zigor montaba la tienda.

Las nubes amenazan con descargar y de vez en cuando cumplen…

… y unas veces nos podemos resguardar y otras… nos mojamos.

Ya desde el primer día conocemos a Mistral, el fuerte viento del que nos habló el ciclista corso… esta vez está de nuestro lado, aunque de vez en cuando discutamos, pues casi siempre nos acompaña en nuestro pedaleo hacia el Sur.

Giovanni, nos acoge en su restaurante La Tartaruga (Tortuga). Ahora está cerrado, pero en la temporada dan de comer a 300 personas y si quieres mesa tienes que reservarla. Y allí estábamos nosotros, tomando vino y queso con él y sus amigos, el arquitecto y el independentista sardo… buenas risas nos echamos… sólo nos faltó que apareciera el médico, al que Giovanni no paraba de imitar.

El solecito de la mañana entrando en la terraza de la Tartaruga, después de una noche de lluvia y viento.

Nos vamos acercando a la zona más montañosa de Cerdeña, donde tendremos que hacer un puerto de unos 1000 metros. Pero antes…

Descansamos unos días en la granja de Franziska y Molo, miembros de CouchSurfing (otra comunidad por internet de  hospitalidad, diferente a WarmShowers, porque no hace falta que seas ciclista, pero con muchos más miembros por todo el mundo).

Allí conocimos a Angela y Peter, una pareja de alemanes amigos de Franziska, que pasaban sus últimos días de vacaciones por la isla. Su gran afición  es recolectar todo lo “comible” que encuentran en su camino, y con la colecta del día nos invitaron a una cena muy rica.

Mientras estamos al calor de la chimenea, fuera… ¡¡graniza!! Por un lado nos viene bien, porque nos  obliga a quedarnos descansando unos días, y cogemos fuerzas para el puerto, que aunque no estamos al nivel del mar, la playa la tenemos muy cerca.

Y de nuevo, un día de sol espléndido y un puerto largo, pero suave, eso sí… frío, frío.

Y por la tarde disfrutamos en la playa de la puesta de sol…

… y del amanecer…

… tan frío, que desayunamos pasta de aceite.

Antes de que la carretera girase al este dirección Cagliari, nos acercamos a una playa para buscar sitio para la noche. Gracias a que no es temporada, todos los chiringuitos están cerrados y disponibles para que podamos pasar la noche. Pero antes, el viento y las nubes nos dan una pequeña tregua, suficiente, para disfrutar las horas de sol que quedan en la playa.

Esta vez no encontramos a ningún Giovanni, pero telepáticamente le dimos las gracias al dueño, porque en otro sitio habríamos volado… justo antes de ponerse el sol, empezaron ráfagas de viento que venían de todos los lados, y que parecía que se animaban unas a otras, porque cada vez eran más fuertes.

Pronto, muy pronto nos metimos en el saco. Esta noche no hubo lectura por no encender ninguna luz que nos pudiera delatar, pues a la entrada de la playa un cartel bastante grande y claro nos decía que no podíamos acampar… y los carabiniere andaban cerca. Así que pronto nos acostamos y pronto nos levantamos…

Y nos adentramos por otra zona rocosa… paredes preciosas de roca… para subirlas…

… y pronto llegamos a casa de Gemma, Fabbio, Sidharta y Kantu, donde no paramos de reír desde el primer minuto.

Lo que no nos hizo tanta gracia fue el tramo de su casa al puerto. Aunque Fabbio nos dio las indicaciones, en algún momento nos equivocamos y comenzamos a seguir las señales de la carretera (puestas para los coches). Y lo que debía ser una hora de pedaleo tranquilo, se convirtió en casi dos horas apretando cada vez más porque creíamos que no llegábamos al barco. Al final llegamos, sudando y resoplando… pero llegamos.

Otra noche más en un barco… y llegamos a Nápoles.

(Si queréis ver más fotos de esta etapa y de las anteriores, las tenéis en más fotos picasa)

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Comentarios en: "¡Oh Mistral Mistral!" (6)

  1. maria dijo:

    Flipo con la cantidad de gente que estáis conociendo… me gustaría que nos contáseis cómo hacéis para acercaros a ellas…. supongo que será María…. jajaja 😉

  2. No se qué decirte, Zigor es muy entrante también y con esa cara de niño bueno que pone… jejejejeje. Son dos soles, cualquiera se rinde. Besotes. Nos vemos pronto.

  3. vanessa dijo:

    aventureros!!! me encanta vuestro blog….un besazo enorme a los dos!!!!!!!!!!

  4. Maria Luisa Martinez Lopez dijo:

    me alegro mucho de saber de vosotros os mandamos besos desde andalucía y feliz navidad besossssssssssssssssssss.

  5. rafa dijo:

    Pues nada, esperando la rutagastronómica también…., muchos besos..

  6. Gema Serrano dijo:

    Aventurass, aventurasss y más aventuras!!! =)

    Cuidaross!! Besitosss

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