Güle Güle

Salimos de Capadocia después de pasar unos días muy agradables con Caner y Alkim, con las fuerzas recuperadas y con la visa de Iran en el bolsillo. Pudimos disfrutar de lugares perdidos en el tiempo, que han escapado al mogollón del turismo que hay por esta zona.

 

Las montañas nevadas que empezaron a aparecer nos avisaron que todavía estábamos en la Anatolia Central y que la primavera, tan ansiada, tardaría en llegar.

Cruzamos salares desérticos que nos hicieron recordar anteriores aventuras, vividas en otras tierras.

Siguiendo con la misma onda que tuvimos las últimas semanas, la hospitalidad que recibimos nos hizo conectar una vez más con la realidad que se vive en estas tierras. Hospitalidad que recibimos como grandes regalos que aparecen en ese momento que realmente lo necesitas.

La lluvia y el frío no quisieron perderse el día a día que estamos viviendo.

Y nos presentó también a su prima hermana “La Nieve”.

Fueron días duros pero bonitos. Luchando contra el viento y la nieve nos ganamos la cama caliente y la comida que nos ofrecieron desde las casas que se asomaban y nos preguntaban ¿Que haceis?… venga pa dentro…

No todo era luchar y luchar. Un día nos dimos cuenta que nevaban copos con mil formas diferentes. Nunca habíamos visto nada igual… sólo en las señales de tráfico de nieve… Increíble… Otro regalo de la naturaleza.

Dejamos la Anatolia central en su sitio y llegamos a Kahramanmaras, ciudad donde saboreamos el mejor helado que hemos comido nunca, en compañía de Hussein y Feray. En Maras, primera gran ciudad del Sureste, la temperatura, el clima y el ambiente cambiaron por completo. Tuvimos la sensación de pasar del invierno a la primavera en un solo día.

Llegamos a las puertas del Kurdistán Turco. Pueblo Kurdo que no tiene una nación oficial y que se dividen entre el sureste de Turquía, norte de Siria, norte de Irak y noroeste de Irak. Es un pueblo con su propia lengua, aunque sea oficial solamente en Irak. En Turquía son 20 millones y no tienen posibilidad de estudiar en su lengua. Algunos niños llegan a la escuela con 6 años y es entonces cuando empiezan a aprender el Turco. Es una sociedad muy arraigada a sus orígenes y costumbres, que lleva muchos años reivindicando su identidad, aunque el gobierno Turco le ha dado la espalda. Y por estas tierras y con este pueblo hemos vivido durante dos semanas.

Pudimos compartir con los alumnos de Hussein lo vivido hasta ahora y entrenar un poco como maestros…

Siempre nos habíamos preguntado de donde venían los pistachos y en estas tierras encontramos  la respuesta. Hectáreas y hectáreas de campos llenos de árboles que en verano dan su fruto.

En el centro y oeste de Turquía nos dijeron que esta zona del sureste es muy peligrosa por el conflicto Kurdo y que la gente no es agradable. Pues bien, como siempre, lo que nos inyecta la televisión y los medios de comunicación está totalmente contaminado. Nos hemos encontrado, al igual que en Turquía, con gente increíble que está siempre dispuesta a echarte una mano. En este caso este señor casi nos obligó a que María se subiera al tractor para no subir un puerto de cinco kilómetros con unas pendientes de aupa. No le entraba en la cabeza que tuviéramos  que subir esa cuesta… o esa fue nuestra interpretación. Claro está que la Caracola aceptó la invitación muy gustosamente.

Tuvimos la oportunidad de cruzar el río Éufrates, famoso en la larga historia de Mesopotamia.

En estas tierras empezamos a sentir la gran mezcla de culturas que se da en esta zona, como consecuencia de todas las civilizaciones que han pasado por aquí.

Y nosotros  tomándonos con filosofía los toboganes interminables. Yavaş yavaş…

En el camino nos encontramos con Charlie, cicloviajero inglés que salió hace cuatro años desde su casa y que llegó hasta el sur de Asia oriental. Ahora está de vuelta, pero para ponerle la guinda al asunto, quería tomar un barco en Turquía para llegar a Egipto y darse un paseo de año y medio por África.

Al tercer día tuvimos la oportunidad y el lujo de poder participar en una fiesta Kurda. Estaban celebrando la tradición de la circuncisión que se les practica a los chavales. Bailamos durante horas sus danzas típicas y nos llevamos un buen susto la primera vez que un hombre saco su pistola y disparo al aire unas cuantas veces… uppppps… luego uno se hace cuando ves que lo hacen con total naturalidad… nos miraban y se reían… claro y nosotros también, que vas a hacer.

A la noche nos invitaron a cenar con los hombres del pueblo. María se sintió como en un Harem.

Llegamos a Sanliurfa, donde nos esperaba Cemil, contacto de Couchsurfing. La primera noche alojó en su casa a una china, una polaca, una lituana, un italiano, una granaína, un vasco y él mismo, el turco. Ya tenéis los personajes para crear un chiste.

Sanliurfa es de esas ciudades que no te dejan indiferente. Pasear por sus calles, bazares y jardines, se convierte en un paseo por el tiempo donde puedes sentir que hay gente que todavía vive a otra velocidad, basándose en leyes antiguas de la naturaleza y donde, aunque seas un turista, te regalan una sonrisa y un “bienvenido” de una manera tan natural que realmente te hacen sentir bien y tranquilo. Si alguna vez tenéis la oportunidad de visitarlo, por favor quedaros unos días, como bien nos recomendó Laura, es un regalo.

Color morado en los pañuelos de las mujeres y los hombres, señal que estás en el Kurdistán.

Esta es la gente peligrosa de los que nos hablaban. Familias enteras que viven en casas de adobe, que trabajan el campo cultivando trigo, algodón y maíz y con los que hemos disfrutado, una vez más, de la naturalidad y buen querer de las personas, ya sean Turcas, Kurdas o de la Conchinchina.

La primera pregunta siempre es ¿De dónde venís? Segunda, ¿Estáis casados? y tercera ¿Tenéis hijos? No, y no lo pueden entender. La sociedad Kurda si se caracteriza por algo es por la cantidad de hijos que tienen. Lo normal es tener cinco o seis hijos, eso con una mujer  y con la otra pues otros tantos. Sí, sí, seguro que lo has pensado y no te entra en la cabeza, pero aquí es normal. ¡Ah! y las dos mujeres viven en la misma casa. También es verdad que nos estamos encontrando con gente más joven que tienen estudios universitarios que están enfocando su vida de otra manera. Sobre todo mujeres que tienen otra visión de su futuro aunque tienen que luchar muuuuucho… como en casi todas las partes.

Estas dos últimas semanas nuestras miradas y muchos pensamientos  siempre se han dirigido hacia el Sur, hacia Siria. Hemos rodado muchos kilómetros a unos pocos cientos de metros de este país que, en estos momentos, está sumido en la locura de la guerra civil. Nos comentaron que la zona norte, que es Kurda, no había problemas, y por eso hemos podido rodar sin ninguna complicación.

Guerra que surge después de las revueltas del pueblo diciendo “¡basta!” al gobierno, que durante muchos años ha vivido haciendo lo que ha querido, aunque parecía que los últimos años quería cambiar las cosas. Revueltas que recibieron una respuesta durísima por parte del gobierno, lo que produjo la respuesta civil con las armas en las manos. Conflicto dónde, una vez más, aparece la religión por medio. Gobierno que no es musulmán gobernando un país con gran mayoría musulmana. ¿Intereses de los mandamases religiosos detrás de toda esta ofensiva? A todo esto se le añade que los Kurdos que viven en Siria ven que es el mometo de poder vivir con dignidad, ya que hasta ahora casi no han tenido derechos como personas. Se mezclan muchas cosas y hablando con Sirios que han escapado de su país y Kurdos que viven en este lado de la frontera, la conclusión es que hay muchos intereses, pero que una vez más los que realmente están sufriendo esto es el pueblo llano que ha tenido que escapar o se está muriendo en su país.

Nos hemos encontrado con campamentos de refugiados “oficiales”…

Y también con campamentos improvisados de sirios que han escapado pasando la frontera ilegalmente, y ahora esperan noticias que digan que esta locura se ha acabado y pueden volver a sus casas.

Y nosotros como buenos occidentales podemos viajar, visitar países libremente, decir que nuestras familias están muy bien y que  vivimos sin ninguna preocupación…

Hoy es 21 de Marzo, comienza la primavera trompetera y para la sociedad Turca y Kurda puede ser un día grande. Los Kurdos celebran el Newroz, primer día de su año y celebran una gran fiesta en Diyarbakir donde se juntan unos dos millones de personas. Se rumorea que el grupo armado del partido Kurdo va a anunciar un alto el fuego. Paso importante para que en un futuro próximo se pueda vivir en paz acercandonos como personas y respetando las identidades de todas ellas.

Nosotros en una semana esperamos llegar a Iran donde nos juntaremos con nuestros padres para visitar el país y echarnos unas risas con ellos.

Esperamos que estéis rebien.

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