!Ya llegamos a Granada!

Después de siete días… ya llegamos a Granada.

Han sido unos días importantes y bonitos. Acompañados por amigos hemos comenzado nuestro viaje, entre sudores, risas, cafelitos y cuestecillas. Un lujo de acompañantes que nos hicieron olvidar el peso de nuestras bicis en las subiditas que nos tocaron. Hasta coche escoba tuvimos!

 

A las 9 de la mañana echamos la llave de la casa por la venta y le dijimos adios y gracias por estos tres años. Hasta luego a los vecinos, una nueva familia que nos ha ayudado y aportado mucho. Desayuno en el bar de la esquina y… en marcha.

Juan, Susana, Alicia, María, Cristina, Ruth, Fernando, Pablo, Juan Carlos, Zigor… María tras la cámara

Alicia disfrutando del Puerto del Espino

Tomando fuerzas en Cortes de la Frontera

Cafelito en Cortes

La indiana es una antigua estación de tren, por la que pasan pero no paran, y la tiene alquilada una amiga

Marisa arreglando la Indiana y Ana verificando, en nuestro día de descanso

Unos se van y otros vienen… El domingo llegamos a La Indiana, en Ronda, donde despedimos a la última parte del grupo que nos ha acompañado y donde decidimos descansar un día, para que el cuerpo se vaya haciendo con tranquilidad al pedaleao… vamos que el cuerpo quiere estar unas 24 horas arrascándose la barriga y con las patas para arriba, a ser posible en lugar blandito, jeje. Recogemos a Anita, que nos va a acompañar hasta Granada, y pasamos el día tranquilos en La Indiana, una estación fuera de servicio, que Marisa tiene alquilada desde hace tiempo, y ahora está arreglando con mucho gusto y alegría.

El martes salimos a buena hora y continuamos por carreteras de montaña. Perfecciono la técnica de la serpiente-molinillo que, para el que no monte en bici, consiste en hacer eses por la carretera cuando la cuesta se empina mucho. Comenzamos las siestas en los parques, los bocadillos recuperadores, la búsqueda del agua y de sitio para dormir. Volvemos a sentir la fuerza del viento, la sombra de un árbol, los músculos trabajando, los pulmones respirando y el corazón latiendo.

Alguna dificulatad que otra, pero nada importante, el día a día las irá mejorando. Poco a poco iremos recordando qué hay en cada alforja y no tendremos que abrir todas para sacar la cuchara. Lo único que no hemos conseguido hacer funcionar bien es el infiernillo de gasolina y hoy, tras una prueba callejera en la misma puerta de la tienda Sherpa, nos hemos quedado sin él (no os asustéis, no ha explotado, aunque algún momento crítico ha habido), porque parece ser que algo anda mal y lo van a mandar a la casa PRIMUS para que lo arreglen, y mientras tanto Miguel nos deja uno de gas.

Físicamente han sido unos días duros, pero nada que no se olvide encuanto comienza una bajada, que además suele ser justo cuando terminas de subir.

Siesta en El Burgo

Cerca del Valle de Abdalajís

Subiendo a La Joya

Llegando a Granada… por fin cuesta abajo

Mi abuelo y mi tía dándonos la bienvenida a Granada

Después de descansar unos días saldremos hacia Córdoba.

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